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Diferencias ácidos húmicos y fúlvicos

Ácidos húmicos y fúlvicos: diferencias y características

Entre los ácidos húmicos y los ácidos fúlvicos, ¿cuál debería elegir? A simple vista pueden resultar iguales, pero presentan diferencias significativas en su composición. En función de las necesidades que presente el cultivo, podemos seleccionar una u otra opción, teniendo en cuenta que ambos son excelentes abonos orgánicos.
Diferencias ácidos húmicos y fúlvicos

Ácidos húmicos y fúlvicos: diferencias y características

Entre los ácidos húmicos y los ácidos fúlvicos, ¿cuál debería elegir? A simple vista pueden resultar iguales, pero presentan diferencias significativas en su composición. En función de las necesidades que presente el cultivo, podemos seleccionar una u otra opción, teniendo en cuenta que ambos son excelentes abonos orgánicos.

Si has escuchado hablar de los ácidos húmicos y los ácidos fúlvicos sabrás que son dos excelentes abonos orgánicos y ecológicos muy utilizados en agricultura sostenible. Aquí te explicamos brevemente cuáles son las diferencias entre los ácidos húmicos y los fúlvicos, para que puedas elegir aquellos que más te interesen. Si bien es cierto que comparten características y que su origen puede ser el mismo, ambas sustancias nos brindan un efecto diferente sobre los cultivos y plantas.

¿Dónde encontramos los ácidos húmicos y fúlvicos?

Este tipo de sustancias las encontramos en el suelo de forma natural. Se forma gracias a la descomposición de la materia orgánica que encontramos en la naturaleza: hojas, ramas, residuos de animales, raíces… Los microorganismos presentes en el suelo se encargan de descomponer esta materia orgánica, produciendo de forma indirecta, los ácidos húmicos y los ácidos fúlvicos. Podría decirse que la formación de estas sustancias está íntimamente relacionada con la vida microbiana del suelo. Una gran acumulación de estos ácidos, actúa de forma positiva sobre el nivel de fertilidad del suelo, mejorando sus propiedades físico-químicas.

De hecho, uno de los problemas de los suelos contaminados y sobreexplotados es la incapacidad de que los microorganismos desempeñen correctamente esta función, empeorando la calidad de los suelos y creando la necesidad de que las personas intervengamos en la formación de un suelo fértil. A día de hoy, somos capaces de “saltarnos” este proceso de descomposición de la materia orgánica y aportar al suelo los beneficios que suponen los ácidos húmicos y fúlvicos.

En los abonos orgánicos también encontramos los ácidos de forma natural. En otras palabras los abonos sólidos como la leonardita, aporta tanto ácidos húmicos como fúlvicos. También otros derivados del compostaje de los desechos animales, como la gallinaza. La idea de separar estas sustancias es aportar al sustrato y a las plantas aquello que necesita concretamente. El efecto de cada uno de estos ácidos será diferente y está determinado por las características físico-químicas de cada una de ellas:

Características de los ácidos húmicos

A grandes rasgos, los ácidos húmicos son moléculas complejas solubles en agua. Se encuentran en estado líquido y tienen un color marrón muy oscuro. Entre sus características físicas, encontramos que los a. húmicos pueden formar moléculas más complejas con otros nutrientes presentes en el suelo. Esto facilita que la planta absorba las sustancias que se encuentran a su alcance. En otras palabras, los ácidos húmicos hacen más asimilables los nutrientes para los cultivos (propiedades quelantes).

Por otro lado, mejoran la retención de agua y nutrientes del suelo, ya que mejora su estructura; además de que son compuestos estables que permanecen en el suelo durante largos períodos de tiempo.

A la hora de aplicarlos, siempre es recomendable hacerlo junto con el agua de riego, ya sea de forma localizada como generalizada. Podrás utilizarlo en cualquier fase del ciclo vegetativo.

Regar con ácidos húmicos
Puedes aplicar los ácidos húmicos con el agua de riego

 

Características de los ácidos fúlvicos

Por el otro lado, los ácidos fúlvicos los podrás identificar porque presentan un color amarillo claro. Aunque está compuesto por moléculas complejas, estas tienen un peso molecular menor que los ácidos húmicos. Son solubles en agua, aunque puede variar según su grado de humificación. Entre los beneficios de los ácidos fúlvicos para los cultivos encontramos sus propiedades quelantes para las plantas. Al igual que los húmicos, estos favorecen que las plantas absorban nutrientes y minerales del suelo, ya que conforman moléculas más complejas que facilitan este proceso.

Pulverizar los ácidos fúlvicos
Es recomendable aplicar los ácidos fúlvicos mediante pulverización

 

¿Cuáles son las diferencias entre los ácidos húmicos y los fúlvicos?

Tanto los á. húmicos como los fúlvicos están presentes en un tipo de materia denominada como sustancia húmica. Como ya se ha mencionado, ambas pueden tener un mismo origen y están íntimamente relacionadas con la microbiología del suelo y la descomposición de la materia orgánica. Sin embargo, encontramos ciertas diferencias significativas:

  • Tipo de efecto. La aplicación de los ácidos húmicos tendrá un efecto duradero y estable en el suelo. Es un tipo de abono considerado de acción lenta, y está relacionado con las acciones físicas y químicas del suelo, ya que conforman moléculas complejas con el resto de los nutrientes. Por el contrario, los ácidos fúlvicos tienen un efecto más importante sobre las plantas. Estimulan su crecimiento, incidiendo sobre el crecimiento biológico de la planta y las raíces: tienen un efecto inmediato pero fugaz.
  • Capacidad de intercambio catiónico. Es decir, la capacidad de un suelo para retener minerales y facilitar el intercambio de nutrientes con el resto de elementos que encontramos. En este caso, los húmicos provocan un mayor CIC que los fúlvicos.
  • Aplicación recomendable. Mientras que se recomienda aplicar los á. fúlvicos como abono foliar o localizado en la planta (para actuar sobre las raíces), los húmicos presentan un efecto más importante en el suelo, por lo que se recomienda aplicar mediante fertirrigación.
  • Peso molecular. Los húmicos presentan un peso molecular mayor que los fúlvicos. Es por ello que la planta es capaz de absorber más rápidamente estos últimos (efecto más rápido e inmediato). Incluso, pueden ser metabolizados mediante aplicación foliar.
  • Contenido de carbono. Los húmicos tienen un mayor contenido en carbono, lo que repercute en la mejora del suelo: mayor retención de agua, menor erosión y fuente de nutrientes para las plantas.
  • Solubilidad. Por último, existen diferencias en relación a la solubilidad de cada uno de los ácidos. Los ácidos fúlvicos se mantienen solubles en cualquier tipo de medio (ácido y básico), mientras que los húmicos solo son solubles en medios básicos.

Extracción de los ácidos de las leonarditas

Lo habitual es que en la composición de un abono de origen orgánico encontremos los ácidos húmicos y fúlvicos conjuntamente y realicemos una aplicación en la que se aporten ambos tipos de ácidos. Uno de los orígenes más populares son los ácidos extraídos de las leonarditas: una sustancia orgánica que se encuentra en depósitos de turba y carbón. Llevando a cabo un proceso de extracción químico, podemos separar y purificar los ácidos de la leonardita.

En definitiva, ambos ácidos son sustancias ampliamente reconocidas por su utilidad y eficacia en Agricultura Ecológica. Una vez reconocidas sus diferencias, podrás identificar qué tipo de ácidos son los que necesitas: aquí tienes la opción de adquirir ácidos húmicos de leonardita y comprar ácidos fúlvicos (también obtenidos de la leonardita). ¿Has utilizado alguna vez los ácidos húmicos y fúlvicos sobre tus plantas?

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