Las sales de Epsom se han ganado un lugar en muchos hogares por su sorprendente versatilidad. Aunque su nombre pueda sonar técnico, hablamos de un compuesto natural (el sulfato de magnesio) con múltiples aplicaciones en el bienestar, la belleza, la jardinería e incluso el cuidado animal. Desde baños relajantes hasta tratamientos para la piel, usos en el huerto o el alivio muscular, este remedio tradicional ha sabido mantenerse vigente tanto en botiquines naturales como en prácticas más modernas.
En este artículo te contamos qué son las sales de Epsom, para qué sirven, cuáles son sus propiedades y cómo se usan tradicionalmente. Además, abordamos sus diferentes aplicaciones para la salud, el cuidado personal y el entorno natural, con una mirada clara, práctica y basada en la evidencia. Si te preguntas si vale la pena tener un paquete de sal de Epsom en casa, sigue leyendo: es muy posible que descubras tu nuevo imprescindible.
Tabla de contenidos
Toggle¿Qué son las sales de Epsom?
Origen y composición (sulfato de magnesio)
La sal de Epsom no es una sal en el sentido culinario del término, sino un compuesto mineral natural formado por sulfato de magnesio heptahidratado (MgSO₄·7H₂O). Su nombre proviene de la ciudad de Epsom, en Inglaterra, donde fue descubierta en el siglo XVII, cuando los habitantes notaron que el agua de un manantial tenía propiedades curativas gracias a este compuesto disuelto.
Este mineral se encuentra de forma natural en ciertos depósitos y también puede obtenerse por métodos de cristalización. Su aspecto recuerda al de la sal gruesa, de ahí que se le llame “sal”, pero su función y naturaleza son muy diferentes. A modo de ejemplo, encontramos depósitos de sales de sulfato de magnesio famosos en zonas como Jarama (Madrid).
El magnesio, uno de sus componentes principales, es un mineral esencial para el funcionamiento de músculos, nervios, y para la producción de energía en el cuerpo. El sulfato, por su parte, también participa en procesos de desintoxicación celular y salud digestiva.
Diferencia con otras sales (como la sal común o la sal de higuera)
¿En qué se diferencia la sal de Epsom de otras sales?
De todos los productos que podemos encontrar en el mercado, conviene diferenciar de las sales de Epsom: la sal común, la sal de higuera y las sales de baño aromáticas comerciales (sin base de magnesio).
-
Sal común (cloruro de sodio): La sal de mesa está compuesta por cloruro de sodio (NaCl). Es comestible y se usa en la cocina, pero no tiene las propiedades terapéuticas del sulfato de magnesio. Aunque también se usa en baños, no aporta los mismos beneficios para músculos o articulaciones.
-
Sal de higuera (sulfato de magnesio anhidro o citrato de magnesio): En algunos países, el nombre “sal de higuera” se refiere a un laxante natural usado por vía oral, también basado en compuestos de magnesio. Aunque se relaciona con la sal de Epsom por su uso digestivo, no siempre es lo mismo y su composición puede variar. Es importante diferenciar ambas y no usar sal de Epsom por vía interna sin supervisión profesional, ni productos con registro sanitario, que garantice su seguridad. En muchas ocasiones, encontraremos estos términos (higuera y Epsom), como sinónimos.
-
Sales de baño aromáticas o de colores: Aunque pueden parecer similares, muchas sales de baño comerciales contienen aditivos, perfumes o colorantes, y no siempre tienen magnesio como base. La sal de Epsom es pura y natural, lo que la hace más segura y eficaz en usos terapéuticos en baños.
Propiedades de las sales de Epsom
Propiedades físicas y químicas
Las sales de Epsom, compuestas por sulfato de magnesio heptahidratado (MgSO₄·7H₂O), presentan una serie de características físico-químicas que explican sus múltiples usos:
-
Son cristales incoloros o blanco translúcido, solubles en agua pero no en alcohol.
-
Tienen una textura granulada, similar a la sal gruesa o azúcar cruda.
-
Al disolverse en agua, liberan magnesio y sulfato, dos elementos fácilmente absorbibles por la piel.
-
Su pH es neutro o ligeramente ácido, por lo que son seguras para uso tópico sin dañar la barrera cutánea.
Esta capacidad de disolverse y liberar minerales esenciales es clave para su acción terapéutica, especialmente en baños y cataplasmas.
Propiedades terapéuticas
La sal de Epsom se ha utilizado tradicionalmente en terapias naturales gracias a sus propiedades terapéuticas comprobadas, entre las que destacan:
-
Relajante muscular natural: El magnesio actúa sobre la función neuromuscular, ayudando a aliviar calambres, contracturas y tensiones.
-
Antiinflamatorio tópico: Reduce la inflamación de músculos y articulaciones cuando se aplica en baños o compresas calientes.
-
Detoxificante: Favorece la eliminación de toxinas a través de la piel, especialmente en baños prolongados.
-
Laxante suave (uso interno controlado): Estimula el tránsito intestinal, aunque solo debe usarse con indicación médica o bajo supervisión profesional. Para este uso busca siempre un producto apto para ello con registro y garantía de seguridad.
-
Cicatrizante y antiséptico leve: Ayuda en el cuidado de heridas pequeñas, picaduras y afecciones dérmicas gracias a su acción secante.
Beneficios generales para la salud
Además de sus propiedades específicas, la sal de Epsom aporta beneficios generales para el bienestar físico y mental:
-
Alivio del estrés: El magnesio regula neurotransmisores como la serotonina, ayudando a reducir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo.
-
Mejora del sueño: Su uso en baños calientes favorece la relajación profunda y ayuda a combatir el insomnio ocasional.
-
Equilibrio mineral: Ayuda a mantener niveles adecuados de magnesio en el organismo, especialmente útil en casos de deficiencia.
-
Cuidado de la piel: Mejora la textura, limpia impurezas y calma irritaciones leves sin dañar la epidermis.
-
Apoyo en dolencias crónicas: Personas con fibromialgia, artritis o fatiga crónica pueden encontrar alivio sintomático mediante baños regulares.
En conjunto, estas propiedades convierten a la sal de Epsom en un remedio natural versátil, económico y fácil de integrar en rutinas de cuidado personal o terapias complementarias.
Usos populares de las sales de Epsom para bienestar
Las sales de Epsom se han ganado un lugar en los hogares por su versatilidad y beneficios tangibles. Su uso se ha transmitido tanto por tradición como por evidencia empírica, especialmente en rutinas de autocuidado y apoyo a la salud natural. Estos usos pueden clasificarse en dos grandes vías de aplicación: externa e interna.
Vía interna: solo con indicación profesional
Aunque las sales de Epsom tienen propiedades laxantes y desintoxicantes cuando se consumen disueltas en agua, su uso interno debe realizarse con extrema precaución y únicamente bajo recomendación médica o supervisión profesional.
El magnesio por vía oral puede ayudar en casos puntuales de: estreñimiento, limpieza intestinal y apoyo temporal en cuadros de deficiencia de magnesio.
Sin embargo, una dosis mal administrada o repetida puede causar efectos secundarios como diarreas intensas, deshidratación o alteraciones electrolíticas. Además, está contraindicado en personas con enfermedades renales, problemas cardíacos, o mujeres embarazadas, salvo que el profesional lo autorice.
Por tanto, aunque es posible tomar sales de Epsom en casos específicos, la vía externa sigue siendo la más segura, efectiva y accesible para el cuidado personal en casa.
Baños con sales de Epsom
Los baños con sales de Epsom son una de las formas más antiguas y eficaces de aprovechar sus beneficios terapéuticos. Utilizados tradicionalmente para calmar el cuerpo y la mente, siguen siendo una práctica habitual en muchas rutinas de bienestar natural. Gracias a su contenido en sulfato de magnesio, estos baños permiten una absorción transdérmica que aporta efectos notables a distintos niveles del organismo.
Beneficios de los baños con sales de Epsom
-
Relajación muscular: El magnesio ayuda a reducir la tensión en músculos y articulaciones, favoreciendo la recuperación tras el esfuerzo físico o una jornada intensa.
-
Cuidado de la piel: Las sales actúan como exfoliante suave, ayudan a eliminar impurezas y pueden contribuir a calmar irritaciones leves. También se cree que favorecen la eliminación de toxinas a través de la piel.
-
Alivio del estrés y la ansiedad: Los niveles adecuados de magnesio están relacionados con la producción de serotonina y la regulación del sistema nervioso. Un baño cálido con Epsom puede inducir una profunda sensación de calma y bienestar.
-
Mejora del sueño: Al relajar el sistema muscular y nervioso, muchas personas reportan una mejor conciliación del sueño tras estos baños.
-
Reducción de la hinchazón: Especialmente útil en piernas y pies cansados, ayudando a aliviar la pesadez y mejorar la circulación.
Cómo preparar un baño de sal de Epsom
-
Llena la bañera con agua caliente pero no excesivamente (unos 37–39 °C es ideal para la absorción sin dañar la piel).
-
Agrega entre 250 y 500 gramos de sales de Epsom (aproximadamente 1 a 2 tazas). Para un efecto más profundo, se puede llegar hasta 1 kg en baños terapéuticos intensos.
-
Disuelve bien las sales moviendo el agua antes de entrar.
-
Sumérgete durante al menos 15 a 20 minutos, asegurándote de que la mayor parte del cuerpo esté en contacto con el agua.
-
Al salir, puedes enjuagar el cuerpo con agua limpia o dejar que el residuo actúe sobre la piel unos minutos más.
Opcionalmente, se pueden añadir unas gotas de aceites esenciales (como lavanda o eucalipto) para potenciar los efectos relajantes o respiratorios.
Frecuencia y duración recomendada:
-
Para uso general (relajación, cuidado de la piel): 1 o 2 veces por semana.
-
Para molestias musculares específicas: hasta 3 veces por semana, espaciadas.
-
Duración del baño: de 15 a 30 minutos. Evita sobrepasar este tiempo para no alterar la hidratación de la piel.
Contraindicaciones de los baños con sales de Epsom
Aunque los baños son seguros para la mayoría de las personas, hay algunas situaciones en las que se recomienda precaución o evitar su uso:
-
Personas con hipotensión severa, ya que los baños calientes con sales pueden provocar una bajada de tensión.
-
Mujeres embarazadas deben consultar siempre con su médico antes de usar cualquier producto por vía transdérmica.
-
Niños pequeños: el uso debe ser muy suave, con cantidades reducidas y bajo supervisión.
-
En caso de problemas cutáneos graves, heridas abiertas, infecciones o alergias conocidas al magnesio, se recomienda evitar la inmersión.
Sales de Epsom para pies cansados e hinchados
El uso de sales de Epsom en baños de pies es una práctica sencilla y eficaz para aliviar molestias comunes como la hinchazón, el dolor o la pesadez tras un día largo. Gracias a su alto contenido en sulfato de magnesio, las sales de Epsom ejercen un efecto relajante y antiinflamatorio que actúa de forma localizada, permitiendo resultados notables en poco tiempo y con muy poca preparación.
Cómo hacer baños de pies con sal de Epsom
-
Llena un recipiente o barreño con agua tibia suficiente para cubrir los pies hasta los tobillos (aproximadamente entre 5 y 7 litros).
-
Añade entre 100 y 150 gramos de sales de Epsom (entre ½ y 1 taza).
-
Remueve bien el agua hasta que las sales se disuelvan por completo.
-
Sumerge los pies durante 15 a 20 minutos, en un lugar cómodo y relajado.
-
Al finalizar, seca los pies con una toalla suave y, si lo deseas, aplica una crema hidratante.
Para potenciar el efecto, se puede añadir una cucharadita de bicarbonato o unas gotas de aceites esenciales como menta (revitalizante), lavanda (relajante) o árbol de té (purificante).
Efecto relajante y desinflamante
-
Alivio inmediato del cansancio: el magnesio penetra a través de la piel y ayuda a relajar los músculos del pie y del tobillo.
-
Disminución de la hinchazón: ideal para quienes pasan muchas horas de pie, padecen retención de líquidos o sufren de mala circulación.
-
Mejora de molestias crónicas: como fascitis plantar o dolores por sobrecarga muscular.
-
Cuidado de la piel: ayuda a ablandar durezas, reducir callosidades y mantener los pies más suaves.
-
Efecto desodorante: gracias a su acción antibacteriana suave, también es útil para mantener el buen olor en los pies.
Este tipo de baño puede integrarse de forma regular en tu rutina de cuidado personal, y es especialmente beneficioso en verano o tras días de caminatas largas.
Sales de Epsom para la piel
Exfoliación, limpieza y desintoxicación
Las sales de Epsom se han ganado un lugar destacado en la cosmética natural gracias a su capacidad para limpiar en profundidad, eliminar toxinas y renovar la piel. Su textura ligeramente rugosa permite utilizarlas como exfoliante físico, eliminando células muertas y dejando una piel más suave y luminosa. Además, el sulfato de magnesio tiene propiedades antiinflamatorias y calmantes que pueden ayudar a aliviar irritaciones leves, acné, piel grasa e incluso pequeños brotes en la espalda o el pecho. Para este uso, realiza una prueba de parche siempre en una zona controlada para verificar que tu piel no se irrita. Hay personas con afecciones como la psoriasis que realiza baños con sales de Epsom, a pesar de ello, desde Bioky recomendamos realizar una prueba e incluso tratar su uso con su dermatólogo de confianza, ya que no existe una evidencia científica sólida que respalde su beneficio en este aspecto.
Cómo aplicarla en mascarillas o exfoliantes
-
Exfoliante facial o corporal:
Mezcla 1 o 2 cucharadas de sales de Epsom con un aceite vegetal (como aceite de coco, almendra o jojoba) o con miel. Aplica sobre la piel húmeda con movimientos suaves y circulares. Enjuaga con agua tibia.
Ideal: 1 vez por semana para el rostro, 1–2 veces por semana para el cuerpo. -
Mascarilla limpiadora:
Puedes combinar 1 cucharadita de sales con 1 cucharadita de arcilla (verde o blanca) y agua o infusión de manzanilla. Aplícala en zonas grasas o con impurezas, deja actuar 5–10 minutos y retira con agua tibia.
Sales de Epsom para el pelo
El cabello graso o con tendencia a apelmazarse puede beneficiarse del uso regular de sales de Epsom. Su capacidad para absorber el exceso de sebo sin agredir el cuero cabelludo las convierte en un excelente complemento para quienes desean mantener una melena más fresca, con volumen y menos pesada. Además, el magnesio ayuda a fortalecer los folículos y puede contribuir al equilibrio del cuero cabelludo, reduciendo la descamación o el picor leve.
Cómo preparar un exfoliante o champú con sal de Epsom
-
Exfoliante capilar:
Mezcla 2 cucharadas de sales de Epsom con una cucharada de tu acondicionador o mascarilla habitual. Aplícalo sobre el cuero cabelludo húmedo, masajea suavemente con la yema de los dedos durante 2–3 minutos y enjuaga muy bien.
Frecuencia recomendada: cada 10–15 días. -
Champú volumizador casero:
Añade 1 parte de sales de Epsom a 2 partes de tu champú suave habitual. Agita bien. Úsalo como de costumbre para mejorar el cuerpo del cabello y controlar el exceso de grasa.
Otros usos interesantes de las sales de Epsom
Para plantas
Las sales de Epsom, compuestas por sulfato de magnesio, son un compuesto natural que aporta dos nutrientes esenciales para las plantas: magnesio (Mg) y azufre (S).
El magnesio es clave en la producción de clorofila (responsable del color verde y de la fotosíntesis), mientras que el azufre interviene en la síntesis de aminoácidos y enzimas. Ambos minerales ayudan a mejorar el vigor, el color y la productividad de las plantas.
Existen varias formas de uso:
-
Disuelto en agua (riego):
1 cucharada sopera por litro de agua, aplicando al pie de la planta cada 2–4 semanas. -
Pulverización foliar:
1 cucharadita (5 g) por litro de agua, agitando bien y pulverizando sobre las hojas. Ideal en cultivos con síntomas de deficiencia de magnesio (hojas cloróticas o amarillas). -
En el hoyo de plantación (preventivo):
Al trasplantar, puedes mezclar 1 cucharada con el sustrato.
Qué plantas se benefician más
Las sales de Epsom son especialmente útiles para:
-
Tomateras y pimientos: mejoran la floración y previenen carencias que provocan frutos deformes.
-
Rosas: fomentan una floración más abundante y hojas más verdes.
-
Frutales y cítricos: ayudan al cuajado de frutos.
-
Plantas de interior y ornamentales: para recuperar el verdor.
Importante: no conviene abusar, ya que un exceso de magnesio puede desequilibrar otros nutrientes. Solo usar si hay signos de deficiencia o como refuerzo puntual.
Para perros
Las sales de Epsom también pueden emplearse en perros, pero solo de forma externa y con indicación veterinaria si hay duda. Se usan especialmente en:
-
Baños terapéuticos: para perros con dermatitis leve, picores, inflamaciones articulares o recuperación de heridas superficiales.
-
Compresas o inmersiones: en casos de patas inflamadas, heridas pequeñas o para aliviar tensión muscular.
Modo de uso:
Diluir 1 taza de sales de Epsom en una bañera pequeña o en 5–10 litros de agua tibia. Sumergir al perro (o solo las patas afectadas) durante 5–10 minutos. Enjuagar bien con agua limpia y secar. Usar de 2 a 3 veces por semana, según indicación profesional.
Precauciones y consulta veterinaria:
-
Nunca usar vía oral en animales. El sulfato de magnesio tiene efectos laxantes potentes y podría ser tóxico en dosis no controladas.
-
Evitar que el perro beba el agua del baño.
-
No usar si hay heridas abiertas profundas o infecciones sin tratar.
-
Suspender el uso si hay irritación o reacción cutánea.
Como con cualquier remedio, lo ideal es consultar con un veterinario antes de aplicar un tratamiento, especialmente si el animal presenta alguna patología previa.
Las sales de Epsom son un recurso natural, económico y versátil que ha demostrado ser útil tanto en el bienestar personal como en el cuidado de plantas y animales. Desde aliviar el estrés muscular hasta mejorar la salud de la piel o proporcionar magnesio a cultivos exigentes, sus usos son tan variados como sus beneficios. Eso sí, como en todo, la clave está en usarlas con conocimiento y moderación.
Si te apetece probar, en Bioky ofrecemos unas sales de Epsom puras, con registro CPNP para su uso seguro como cosmético en baños terapéuticos y relajantes.
Y tú, ¿has probado las sales de Epsom en alguno de estos usos? ¿Cuál ha sido tu experiencia o en qué te gustaría empezar a usarlas?